El organigrama de tu vida: los cargos que nadie te mostró
Bienvenido al organigrama de tu vida: el de tu Empresa de Vida, la única que jamás pediste dirigir, y sin embargo diriges desde el primer día.
Toda empresa tiene un organigrama: quién decide la estrategia, quién administra el dinero, quién define qué se acepta y qué no en la cultura de la casa. Tu Empresa de Vida también tiene uno. La diferencia es que probablemente nunca lo dibujaste tú misma — y eso no significa que esté vacío. Significa que alguien más ocupa esos cargos sin que se lo hayas pedido.
El cargo de “Recursos Humanos” —el que decide qué comportamientos son aceptables, qué logros valen la pena, qué versión tuya merece aprobación— muchas veces sigue ocupado por la voz de tu mamá, de un profesor de hace veinte años, o de un comentario que alguien hizo una vez y que jamás soltaste. El cargo de “Finanzas” —el que decide qué vale tu tiempo y tu energía— a veces lo ocupa tu pareja, o tu jefe, o la culpa. Y el cargo de “Marketing” —el que decide quién eres hacia afuera— muchas veces se lo entregamos por completo a las redes sociales: publicamos lo que creemos que debe verse, no lo que realmente sentimos.
Ninguno de esos “empleados” fue contratado con mala intención. Simplemente llegaron primero, y como el cargo estaba vacante, lo ocuparon. El problema no es que existan: es que sigan ahí tomando decisiones que ya no te representan, mientras tú, la CEO real, apareces solo para firmar lo que ellos ya decidieron.
Piensa en tu última semana. ¿Quién decidió realmente qué ropa te pondrías, qué comerías, a qué horas dormirías? Puede que la respuesta honesta no sea “yo”, sino “lo que siempre se ha hecho en mi casa”, “lo que espera mi pareja” o “lo que se ve bien en redes”. Ese es el organigrama funcionando en piloto automático: cargos ocupados hace años, por personas o costumbres que ni siquiera recuerdas haber nombrado para el puesto.
Revisar tu organigrama no es un ejercicio de culpa ni de cortar de tajo a nadie. Es simplemente preguntarte, cargo por cargo: ¿esta decisión la estoy tomando yo, o la sigue tomando alguien que nunca nombré para el puesto? Cuando evitas la pregunta con la vestida más cómoda —”así soy yo”, “así ha sido siempre”— el cargo sigue vacante de ti, aunque lleve tu nombre en la puerta.
Hacer este organigrama consciente no significa despedir a nadie de un día para otro. Significa empezar a firmar tú las decisiones que hoy firmas por costumbre. Es el mismo ejercicio de agencia del que ya hemos hablado en esta columna: no se trata de que nada cambie de golpe, sino de que, desde hoy, quien decide seas tú.
Con cariño y con la firmeza de quien está reclamando su propio cargo,
Diana Cofundadora y CEO de Mi Vida SAS
Dibujar tu propio organigrama —con honestidad, sin roles heredados— es exactamente el trabajo que proponemos en Gestión Per-zonal, disponible en nuestra tienda. Y si quieres hacerlo con acompañamiento estructurado, ese es el propósito de Constituye tu Empresa de Vida el espacio donde por fin firmas tú misma cada cargo de tu vida.