¿Quién dirige tu vida? Cuidado, es una pregunta trampa, porque alguien la dirige siempre. Cuando tú no asumes el cargo, la gerencia de tu “Yo Soy S.A.S.” no queda vacante; la ocupan otros: la urgencia del día, la opinión ajena, el algoritmo del celular o el chisme de la mañana. Toda vida tiene gobierno. ¿Quién gobierna realmente nuestra vida?
Liderarse a uno mismo es cerrar el escándalo más común del mundo: casi todos dirigimos algo —un equipo, un negocio, una casa— con absoluto profesionalismo, pero a nosotros mismos con nada. Exigimos plan, resultados y cuentas claras en lo que administramos, mientras vivimos reaccionando en lo único que de verdad nos pertenece.
Esta paradoja de gobierno nos conecta con el relato de “El rey sabio” de Gibran Khalil Gibran (El loco, 1918). En la historia, un soberano se enfrenta a la difícil decisión de gobernar su realidad después de que todo su pueblo enloqueciera al beber de un pozo contaminado. Para mantener el orden y el rumbo, el rey decide conscientemente tomar el control de la situación bebiendo del mismo pozo. Al igual que este gobernante, liderarse no es un asunto de simple fuerza de voluntad, sino de estructura, reglas claras y decisiones conscientes frente a la presión del entorno.
¿Quieres saber si alguien realmente ejerce la gerencia de su vida? Escucha sus palabras. El empleado de sus circunstancias dice “me tocó”, “habría que” o “algún día”. El verdadero representante legal del “Yo Soy S.A.S.” utiliza una sola frase que lo cambia todo: “yo decido”.
Con PAS: Propósito, Acción y Sentido,
Julio Cesar Tamayo Betancur